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    Mi historia: Desde mi primer colgante a los 19 años hasta mis últimas piezas antes de la nueva colección

    Mi nombre es Atenea Díaz. 

     

    Soy joyera de corazón. Desde los 19 años me dedico a la creación de joyas artesanales.  


    Hoy me toca dejar a un lado mis herramientas y disfrutar de mi jubilación. Mi gran deseo siempre fue ver crecer a mis nietos. Me siento bendecida por poder cumplirlo.

     

    Quiero contarte mi historia, desde la infancia hasta hoy, una historia que sigo escribiendo cada día en mi taller.

    Nacida en Ciudad de México — tradición y precisión artesana


    Nací en 1956 en Ciudad de México. Crecí entre las calles del Madrid de los Austrias, las fachadas señoriales del barrio de Salamanca y los comercios de toda la vida. Allí la artesanía forma parte de la ciudad. Desde pequeña, escuchaba el timbre de la puerta del taller y miraba las vitrinas brillantes. Mis padres llevaban una joyería pequeña pero muy respetada cerca del Barrio de las Letras. Allí aprendí lo que significa crear algo duradero.

     

    Amor por la joyería — en silencio muy profundo

     

    Mis padres querían un futuro “más seguro” para mí.  Aun así, yo solo pensaba en crear joyas con mis manos.

     

    Mientras otros niños jugaban, yo pulía, ordenaba cuentas y observaba durante horas cómo el metal se transformaba en algo delicado. 

     

    Esa calma me marcó y forjó en mi un propósito que me llevaría a desarrollar unas habilidades increíbles.

    Title

    Mi primer colgante — simple, delicado, con significado

    Yo, trabajando en el taller de mis padres

    A los diecinueve años me puse por primera vez al frente del banco de trabajo por mi cuenta. Con mi padre a mi lado, elaboré un sencillo colgante de plata: forma ovalada y un delicado acabado martillado.

     

    Mi madre lo colocó con cuidado en la vitrina. Ese mismo día entró un cliente y lo compró.


    Por primera vez sentí que mis manos no solo copiaban — estaban hablando. Podían crear algo que contara una historia.

    Title

    Me hice cargo del taller con 32 años — joven, pero con mucha visión.

     

    Cuando mis padres se jubilaron, tuve que decidir: vender o continuar. Elegí el camino valiente — reestructurar la operación, contratar personal temporal y renovar la sala de exposición. Todo con el objetivo de unir tradición y modernidad.

     

    Un incendio que lo destruyó todo — y lo reavivó todo.

     

    En el verano de 1993 ocurrió lo inimaginable: un cortocircuito en el taller provocó un incendio que lo arrasó todo — herramientas, joyas, fotos.

    Una imagen de la tienda completamente incendiada.

    Title

    Reconstruyendo con corazón, manos y esperanza


    Pero en lugar de rendirme, cogí el martillo — y encontré un nuevo comienzo en un antiguo granero.

     

    Las condiciones eran precarias, pero mi pasión seguía viva. Con herramientas prestadas y listas de pedidos escritas a mano, empecé desde cero. Los clientes venían — no solo a comprar, sino a animarme.

     

    Un nuevo negocio y un nuevo amor
     

    Tres años después, reabrí en el casco antiguo — esta vez con aún más personalidad.
    Fue entonces cuando conocí a Carlos, un historiador del arte amante del detalle.

     

    Nos casamos un año después y, poco después, nació nuestra hija Eva.

    Yo con mi nueva joyería al fondo.

    De piezas únicas a un estudio digital — con Eva a mi lado.

     

    Dieciséis años después, Eva empezó a trabajar en mi negocio. Ayudó a llevar la empresa a la era digital — primero vendiendo en Amazon y, más tarde, a través de nuestra propia tienda online.

     

    Yo seguí en el corazón del taller, Carlos ayudó con los envíos y Eva se encargó de la estrategia y el diseño.

    Carlos, Eva y yo en el taller.

    Pérdida y legado — recuerdos fundidos en metal

     

    Carlos falleció de forma repentina en 2021. Fue un golpe — pero seguí trabajando, no por obligación, sino por convicción.


    Hoy, sobre mi joyería local cuelga una frase suya: “Lo que viene del corazón, permanece”.

     

    Todo final es también un comienzo

     

    He decidido, junto con Eva, que ahora es el momento adecuado para iniciar un nuevo capítulo. Las dos nos sentimos en paz con esta decisión.

     

    Las últimas piezas de mis joyas diseñadas a mano estarán disponibles hasta que lancemos la nueva colección. 

     

    Después, quiero dedicar más tiempo a mis nietos, ver cómo crecen y construir con ellos un vínculo aún más cercano.

    Mis últimas piezas, antes de que empiece un nuevo capítulo

     

    Estas son mis últimas piezas artesanales antes de que llegue la nueva colección. Con hasta un 80% de descuento, espero que encuentren un lugar especial donde se usen y se quieran.

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